- IMPLANTES AUDITIVOS DEL TRONCO CEREBRAL:
- DE LA ESPERANZA A LA REALIDAD
-
- Artículo escrito en enero 2002, para el Boletín Informativo de
la Asociación Española de Neurofibromatosis, por los Dres.
Francisco Javier Cervera-Paz y Manuel Manrique Rodríguez, del
departamento de Otorrinolaringología - Clínica Universitaria y
Facultad de Medicina - Universidad de Navarra – Pamplona (España).
- INTRODUCCIÓN
-
El sistema auditivo humano es delicado y complejo. En el proceso
de la audición normal, el sonido percibido por el oído es llevado
hacia la cóclea, que lo transforma en un estímulo eléctrico. Este
estímulo se conduce a través del nervio auditivo hasta una parte del
cerebro, donde se interpreta, "donde realmente se oye".
La lesión de las estructuras que componen el oído puede causar una
sordera parcial o completa de uno o ambos oídos. El tratamiento de la
pérdida de audición dependerá de su causa, su localización y su
gravedad. En general, cuando la pérdida auditiva afecta al oído
externo o al oído medio, puede ser tratada mediante aparatos auditivos
o mediante cirugía destinada a reconstruir las estructuras que
transmiten el sonido (tímpano y huesecillos). Las pérdidas debidas a
la lesión del oído interno, si no son pérdidas severas, también se
pueden tratar con aparatos auditivos, pero si lo son pueden precisar
de una operación destinada a colocar un implante coclear (que
reproduce la función del oído interno estimulando directamente el
nervio auditivo). Sin embargo, en determinados tipo de sordera, en los
que la lesión se produce en los nervios auditivos, se interrumpe la
conexión nerviosa entre el oído y el cerebro; en estos casos, el
empleo de aparatos auditivos o implantes cocleares no resuelve el
problema.
La causa más frecuente de la lesión de ambos nervios auditivos es
una enfermedad genética llamada Neurofibromatosis de tipo 2 (NF2).
Esta enfermedad afecta a 1 de cada 40.000 personas; en su mayoría se
diagnostica en adolescentes o adultos jóvenes. La NF2 se caracteriza
por la aparición de tumores denominados neurofibromas, que aparecen de
modo característico en los nervios auditivos, pero que también pueden
afectar a los nervios de cualquier otra parte del cuerpo. También
pueden desarrollar otras lesiones como cataratas juveniles,
meningiomas, gliomas, etc. A causa de ello, estos pacientes podrán
desarrollar sordera y otros problemas neurológicos (ceguera,
parálisis, etc). En la mayoría de los casos, estos pacientes
precisarán de intervenciones quirúrgicas para extirpar los tumores. En
los tumores auditivos de tamaño superior a 2 cm es muy improbable el
poder conservar la audición durante la operación, aunque si no se
extirpan, su propio crecimiento acabará por producir una sordera total
e incluso otros trastornos neurológicos, Por tanto, estos pacientes
quedan casi irremisiblemente abocados a una sordera completa, en la
que no sirven los aparatos auditivos o los implantes cocleares.
Hipotéticamente, se podría realizar una estimulación de otro lugar
intacto de la vía auditiva, para proporcionar a estos pacientes una
sensación auditiva útil. Por diversos motivos, el lugar ideal para
desarrollar esta estimulación es el núcleo coclear, una estructura
nerviosa bastante bien conocida y que es accesible durante la
operación de extirpación de los tumores auditivos.
UNA HISTORIA MUY RECIENTE
Los pacientes sordos por la NF2 comenzaron a tener una esperanza
terapéutica en 1979, gracias a los doctores House y Hitselberger del
House Ear Institute de Los Angeles (EE.UU.), quienes
implantaron por primera vez unos electrodos en la superficie de los
núcleos cocleares de un paciente con NF2, logrando proporcionarle una
sensación auditiva útil.
Desde esta operación pionera, se ha modificado considerablemente
el diseño de los implantes auditivos trocoencefálicos, y se han
probado distintos prototipos, tanto en EE.UU. como en Europa. Estos
implantes constan de unos elementos internos (electrodos,
receptor-estimulador y antena) y unos elementos externos no
implantados (transmisor, procesador de la palabra y micrófono). Estos
elementos son parecidos a los de un implante coclear, aunque se
diferencian sustancialmente en la forma de los electrodos, que se
adapta a la anatomía de los núcleos cocleares.
En el primer estudio europeo de estos implantes participaron dos
hospitales españoles: la Clínica Universitaria de Navarra y el
Instituto Otológico García-Ibáñez de Barcelona. En junio de 1997, el
primer paciente español fue operado en la Clínica Universitaria de
Navarra por un equipo de otorrinolaringólogos y neurocirujanos, en
colaboración con el Prof. Sollmann de Freiburg. En el momento
presente, se han colocado este tipo de implantes en unos 200 pacientes
de todo el mundo, incluyendo varios españoles (implantados en la
Clínica Universitaria de Navarra, el Instituto Otológico
García-Ibáñez, el Hospital Central de Asturias y el Hospital
Universitario Materno-Infantil de Las Palmas).
LA OPERACIÓN
La colocación de los implantes se realiza exclusivamente en un
lado, habitualmente durante la operación de extirpación del tumor
auditivo. La vía por la que se suele acceder al tronco cerebral es a
través del propio hueso del oído. Esto permite que, una vez extirpado
el tumor, acceder al área de los núcleos cocleares y deslizar el
implante sobre su superficie. Antes de finalizar la operación, se
verifica la colocación apropiada del implante y su correcto
funcionamiento, a través de equipos que registran las respuestas
cerebrales inducidas por la activación del implante, así como por
estudios radiológicos intraoperatorios. Los pacientes, generalmente,
permanecen 1 ó 2 días en las unidades de cuidados intensivos y,
aproximadamente, 1 semana más hospitalizados.
LOS RESULTADOS
Una vez operados, los pacientes deben esperar, aproximadamente, 1
mes hasta que se comienza la activación del implante, cuando ya ha
terminado la cicatrización. Pueden aparecer complicaciones derivadas
de la operación de extirpación del tumor, que son independientes del
procedimiento de implantación.
A la hora de evaluar los resultados clínicos, debemos hacer
referencia a dos grandes estudios publicados sobre pacientes
implantados, en los que han participado centros españoles. El primer
dato llamativo es que el 95% de los pacientes manifestaron haberse
beneficiado, de una u otra manera de su implante.
Posiblemente, el papel principal de los implantes de tronco
cerebral es disminuir los efectos del aislamiento y la minusvalía
provocados por la NF2, especialmente en aquellos pacientes que tienen
asociada una deficiencia visual. Los resultados auditivos no son
espectaculares, ya que la inmensa mayoría de los pacientes no alcanza
una comprensión conversacional adecuada en la vida diaria. Así, los
implantes permiten obtener sensación auditiva ambiental y percibir la
existencia y ritmo de las voces en casi el 90% de los pacientes, si
bien menos del 10% de los pacientes recibe una información suficiente
como para comunicarse sin apoyo de lectura labial. Los mayores
beneficios experimentados por estos pacientes fueron en el campo de la
labiolectura, en la que el 90% obtiene una mejoría significativa. En
estos estudios se ha observado una mejoría de los resultados con el
paso del tiempo, especialmente en los primeros 6 meses de
rehabilitación, salvo que los pacientes sufran un deterioro
neurológico por la propia evolución de la enfermedad.
Los principales efectos secundarios son temporales y se controlan
con una programación adecuada del equipo. Los más frecuentes son la
aparición de mareo, o de hormigueo en la cara y cuello, o en otras
partes del cuerpo.
¿QUÉ PASA EN EL CEREBRO TRAS LA OPERACIÓN?
Inicialmente, no se tenían datos fidedignos sobre qué sucedía
realmente en el tronco encefálico de los pacientes implantados. Por
ello, en 1996, un grupo de investigadores de la Universidad de
Navarra, dirigidos por el Dr. Manuel Manrique, comenzó una serie de
trabajos experimentales sobre implantes trocoencefálicos. Tenían como
principales objetivos desarrollar un modelo animal apropiado y diseñar
de sistemas implantables experimentales óptimos para la estimulación
eléctrica del núcleo coclear. Estos estudios son esenciales para
entender los efectos de la estimulación eléctrica crónica del cerebro
humano, y contribuir a mejorar el diseño de los implantes ya
existentes. Una de las aportaciones más novedosas de estos trabajos es
haber empleado primates en los experimentos.
Estos trabajos han permitido conocer que los implantes son
tolerados correctamente en el cerebro si se colocan adecuadamente, y
que su estimulación eléctrica no induce daños sustanciales si se
mantiene dentro de unos límites de seguridad. Se respalda así el uso
de implantes trocoencefálicos en pacientes con NF2. En estos años,
estas investigaciones desarrolladas en la Universidad de Navarra, han
merecido 5 destacados premios científicos nacionales, incluido uno
recientemente concedido por la Real Academia Nacional de Medicina de
España.
MÁS INVESTIGACIONES PARA MEJORAR
El sistema auditivo es altamente complejo y especializado, y no es
posible pretender sustituirlo con un implante electrónico colocado en
una pequeña parte del cerebro. Sin embargo, estos equipos pretenden
transmitir una información parecida a la que transmitiría el propio
nervio auditivo desde la cóclea. Una vez procesada esta información en
el núcleo coclear, se distribuiría hacia niveles superiores de la vía
auditiva.
Se conoce bastante bien el papel desempeñado por las diversas
neuronas del núcleo coclear y la necesidad de su integridad para el
adecuado procesamiento auditivo. Las neuronas del núcleo coclear se
encuentran distribuidas de una forma especial, que sigue un patrón
topográfico relacionado con la frecuencia de los sonidos. Las más
importantes para la percepción sonora son las neuronas que están en el
interior de los núcleos.
Por ello, uno de los principales desafíos futuros es conseguir
implantes que proporcionen un patrón de estimulación lo más próximo a
la realidad del proceso auditivo. Con los implantes empleados
actualmente, que se aplican directamente sobre la superficie del
núcleo coclear, la estimulación no es apenas selectiva para cada
frecuencia del sonido, y es posible que este sea uno de los
principales motivos de que los resultados clínicos sean bastante
limitados. Y así, algunos estudios persiguen obtener una estimulación
artificial de los núcleos cocleares usando implantes con electrodos
penetrantes, ya que estos electrodos parecen ser más eficaces en la
activación de la vía auditiva central que los electrodos de
superficie. El equipo de la Universidad de Navarra está trabajando en
el diseño de implantes que penetran en el interior del núcleo coclear,
en vez de colocarse sobre el núcleo coclear. Con estas investigaciones
que se están llevando a cabo, esperamos alcanzar una mejor fidelidad
del sonido percibido, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de
las personas que tienen lesionados ambos nervios auditivos.
CLINICA UNIVERSITARIA. Facultad de Medicina
Universidad de Navarra. Dpto. de Otorrinolaringología
Apdo. 4209. 31080 Pamplona (España)
Fax: 948 29 65 88 / Tfno: 948 29 66 85
|